miércoles, 10 de agosto de 2011

¿Cuando se calmarán los mercados? ¿Es esta la pregunta?

Esta es la gran pregunta que nos hacemos todos y que nos está causando gran ansiedad. Por una parte el mercado inmobiliario se está desinflando, si no explotando. Los fondos de inversión no ayudan en nada a nuestras inversiones y ahora la bolsa...

Lo cierto es que sea cual sea el momento LOS MERCADOS NUNCA HAN ESTADO TRANQUILOS.  Lo que sucede es que cuando suben no nos importa, y cuando bajan al mismo ritmo sucumbimos al pánico.

Como dice un gran profesor con el que tuve el honor de estudiar, cuando los mercados suben, suben mucho más allá de su valor, y cuando bajan, acaban también bajando más allá, en movimientos convulsivos e histéricos, muy lejos de los valores "sensatos".

Tras un tiempo significativo de estudio de descuento de flujo de fondos, EVA, PER, rentabilidad por dividendo, y demás ratios, vemos que la valoración de las empresas oscila en un rango que viene más determinado por lo que interpretamos que quizá quiso decir, pero que a lo m,ejor insinuaron Bernanke o Trichet. A veces me cuestiono si no tendría más sentido poner sociólogos o especialistas en psicología de masas al frente de los bancos centrales que reputados economistas.

Poco me importan los mercados, lo que sí me importa es disponer de unos ahorros el día de mañana que me permitan una vida digna. El fondo de pensiones al cual dejé de aportar hace ya 9 año, ha conseguido perder un 20% de su valor en los últimos 8 años. Y no es de los peores. 

Entonces, ¿cual era la pregunta? ¿cuándo se calmarán los mercados? o ¿cuándo me calmaré yo?

Tendremos primero que aprender a invertir, fijarnos unos objetivos claros y actuar en consecuencia. Sin actuar con unos objetivos claros respecto a nuestras inversiones, siempre nos parecerá bien lo que hacen los demás y será nuestro propio desconocimiento el que nos causará la intranquilidad y ese histérico "estado de malestar" que ahora mismo nos está invadiendo.

Yo he vuelto al principio: buscar acciones con buena rentabilidad por dividendo. Acciones aparentemente sólidas donde al menos me garantice unos ingresos recurrentes. Una cartera  diversificada, puesto que ya hemos visto ejemplos de grandes compañías que han tenido un ascenso tan meteórico como lo está siendo su descenso. 

En este sentido, me siento "calmado" con mi 7% de rentabilidad anual. Si bajan las acciones sé lo que percibiré, y si suben, también.

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